● El recinto se construirá en San Joaquín y contará con pabellones quirúrgicos, UCI, hospitalización, laboratorio e imagenología. La atención estará dirigida prioritariamente a familias pertenecientes al 40% más vulnerable del Registro Social de Hogares, mediante derivación desde la atención veterinaria municipal.
Santiago, 27 de septiembre de 2026.- El gobernador de Santiago, Claudio Orrego, junto al alcalde de San Joaquín, Cristóbal Labra, firmó el convenio para la construcción del primer Hospital Clínico Público Veterinario Regional, proyecto que contempla una inversión de $5.449 millones financiada por el Gobierno de Santiago.
El futuro recinto se emplazará en San Joaquín, en un terreno dispuesto por el municipio, y tendrá una superficie de 1.452 m² distribuidos en tres pisos y una terraza. Su objetivo será entregar atención veterinaria especializada de mediana y alta complejidad a perros y gatos, complementando la atención primaria que actualmente realizan los municipios.

“Las mascotas son parte de nuestras familias y su salud no puede depender del bolsillo de sus cuidadores. Por eso impulsamos el primer hospital público veterinario del país, que permitirá atender gratuitamente a mascotas de los hogares del 40% más vulnerable de la Región Metropolitana”, señaló el gobernador de Santiago, Claudio Orrego.
Por su parte, el alcalde Labra enfatizó que «San Joaquín da un paso decisivo hacia el futuro. Con este primer Hospital Veterinario 24/7 de Chile no solo marcamos un hito en la salud pública y el bienestar animal, sino que demostramos que, desde los municipios, junto al Gobierno Regional, podemos liderar grandes transformaciones que impacten a toda la Región».

El hospital contará con seis box de consulta, dos salas de procedimientos, dos pabellones quirúrgicos completamente equipados, áreas de preparación y recuperación de cirugías, hospitalización diferenciada para perros y gatos, además de espacios para pacientes infecciosos y no infecciosos. También dispondrá de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Veterinaria, laboratorio clínico y una unidad de imagenología equipada para realizar radiografías y ecografías.

Acceso mediante derivación municipal
A diferencia de una clínica veterinaria de atención abierta, el ingreso al futuro hospital será mediante derivación desde la atención primaria veterinaria municipal. Los equipos comunales deberán evaluar inicialmente a los pacientes y determinar cuándo requieren prestaciones especializadas.
La focalización considerará el Registro Social de Hogares (RSH), priorizando a familias pertenecientes al 40% de mayor vulnerabilidad socioeconómica.
Entre las patologías y procedimientos proyectados se encuentran fracturas y traumatismos, tumores y cánceres operables, obstrucciones urinarias, enfermedades respiratorias complejas, patologías cardíacas y endocrinas, insuficiencia renal, piometras, hernias y cirugías traumatológicas.

Más de $18 mil millones en bienestar animal
La construcción del hospital forma parte de una inversión regional de más de $18 mil millones destinada y proyectada durante el periodo a iniciativas de bienestar animal.
“Como Gobierno de Santiago hemos invertido más de $18 mil millones en bienestar animal y entregado 35 clínicas veterinarias móviles a los municipios. Ahora destinamos $5.400 millones a construir el primer hospital público veterinario del país, para que las familias que más lo necesitan puedan acceder a atenciones de mayor complejidad para sus mascotas”, detalló el gobernador Claudio Orrego.

A los $5.449 millones destinados a la construcción, habilitación y equipamiento del hospital se suma un Programa Regional de Atención Veterinaria Especializada actualmente en formulación, que considera una inversión estimada de $5.761 millones para financiar prestaciones clínicas, recurso humano especializado, insumos médicos y la continuidad de la atención.
De esta forma, el proyecto busca avanzar desde la atención veterinaria primaria hacia una red regional con capacidad para resolver casos de mayor complejidad, especialmente aquellos en que el costo de una cirugía, hospitalización o tratamiento especializado constituye una barrera para las familias.






