• La iniciativa incorpora tecnología de inmovilización temporal para fortalecer procedimientos policiales, reducir el uso de la fuerza letal y proteger la vida de funcionarios y ciudadanía. 

Santiago, 13 de abril de 2026.- El Gobierno de Santiago anunció la implementación del primer plan piloto en Chile de Dispositivos Electrónicos de Inmovilización Temporal (DEIT) para Carabineros de Chile, con una inversión de $250 millones, financiada a través del FNDR. La iniciativa contempla la adquisición de cerca de 60 dispositivos, que serán utilizados en procedimientos operativos de riesgo. Se espera que estos dispositivos estén operativos en Carabineros a partir de julio de 2026, una vez finalizado el proceso de licitación. 

Entre sus principales ventajas, destacan la reducción del uso de la fuerza letal, el aumento de la seguridad en los procedimientos y la capacidad de controlar de manera rápida y eficaz a sujetos violentos, disminuyendo la probabilidad de lesiones graves o muertes innecesarias. El proyecto busca modernizar las capacidades policiales mediante herramientas menos letales, alineadas con estándares internacionales, permitiendo mejorar el control operativo en situaciones complejas y reducir la necesidad del uso de armas de fuego. 

El gobernador de Santiago, Claudio Orrego, enfatizó que “Chile llegó tarde a estas herramientas que hoy usan más de 100 países, pero en Santiago no vamos a seguir esperando. Estamos invirtiendo $250 millones para que Carabineros tenga alternativas reales al uso de armas de fuego y así proteger la vida de todos”. 

Asimismo, agregó que los dispositivos también permiten enfrentar de mejor manera situaciones complejas, “como el comercio ambulante ilegal, donde muchas veces hay agresiones a Carabineros. Hoy estamos entregando una herramienta no letal que permite controlar esos escenarios con mayor eficacia, sin poner en riesgo la vida de nadie”.  

Estos dispositivos emiten pulsos eléctricos con una intensidad entre 1 y 3 miliamperios, generando una inmovilización temporal de aproximadamente 5 segundos. Esto permite controlar a personas agresivas sin provocar lesiones graves, contribuyendo a disminuir riesgos tanto para funcionarios policiales como para la ciudadanía. 

La implementación de estos dispositivos se encuentra regulada por la Ley N° 17.798 sobre Control de Armas, bajo supervisión de la Dirección General de Movilización Nacional, y forma parte del Manual de Uso de la Fuerza de Carabineros, en línea con el marco normativo vigente. 

El jefe de Zona Metropolitana de Carabineros, general inspector Manuel Cifuentes, sostuvo que “estos dispositivos nos entregan una herramienta intermedia clave para enfrentar agresiones, permitiendo inmovilizar a un agresor y ganar tiempo sin recurrir a armas letales. Con esto protegemos tanto a nuestros carabineros como a la ciudadanía, incorporando tecnología moderna para procedimientos más seguros y eficaces”.  

Además, explicó que la distribución de los dispositivos será definida mediante una metodología que se elaborará durante el proceso de licitación, considerando criterios técnicos y estadísticos. “En particular, se priorizarán aquellas unidades que enfrentan con mayor frecuencia situaciones de agresión activa contra carabineros (nivel 4 de agresión). La asignación de los equipos no es inmediata, sino que será progresiva y basada en el análisis de riesgo operativo de cada unidad”.  

Por su parte, el alcalde de Estación Central, Felipe Muñoz, valoró el apoyo del Gobierno de Santiago para dotar a Carabineros de herramientas que reduzcan la letalidad en situaciones complejas. Sin embargo, puntualizó que “hoy los inspectores municipales siguen sin poder utilizarlas por falta de un reglamento claro. Es urgente avanzar en un marco jurídico que les permita actuar con estas herramientas y, al mismo tiempo, los proteja en su labor de prevención del delito”. 

A nivel internacional, la evidencia respalda su efectividad: en países como Canadá, Finlandia e Inglaterra, cerca de un 90% de las agresiones se evitan solo con la exhibición del dispositivo. Su uso se ha extendido a más de 100 países, contribuyendo a salvar más de 275 mil vidas.